A las 16:30 del 26 de abril de 1937, bombardéo de Gernika
El 26 de abril de 1937, a las 16.30, la Legión Cóndor de la aviación alemana tapó el
cielo que cubría Gernika y lanzó durante cuatro horas una gran cantidad de bombas
y de proyectiles incendiarios sobre esta población de Euskadi, habitada por algo
más de 5.000 habitantes.
No cabe duda que, el ruin ataque con miles de bombas pesadas e incendiarias,
arrojadas por tres tipos de aviones, durante cuatro horas, sobre la población civil
indefensa, fue una clara muestra de causar el mayor pánico posible entre los
habitantes de la población de Gernika, pretendiendo la destrucción total de la
localidad, y así constatar que, aun no siendo zona de combate, de fuerzas
contendientes en una batalla de frentes de guerra, era objetivo a atacar, para así
causar daños considerables en la retaguardia, trasladando la guerra directamente a
zonas habitadas por la población, la cual no tendría opción a defenderse, puesto
que tan solo eran civiles indefensos.
El bombardeo fue tan intenso que, la magnitud de destrucción fue altamente
trágica, saldándose de forma que se destruyo completamente algo más de 70%
de la zona edificada de la población de Gernika.
En el día del bombardeo de Gernika, hacia casi un año, del día en el que el
innombrable había levantado a un sector del ejército contra la Segunda República,
en lo que fue el inicio de la Guerra Civil del país.
Para el día del ataque aéreo sobre Gernika, el "Ejército de los Rojos" que, es como
los golpistas sublevados en armas les llamaban a los defensores de la República,
había perdido la mayoría del territorio, pero mantenían Euskadi como un bastión
infranqueable.
Franco, ante la imposibilidad de hacerse por sus propios medios de esa zona del
norte de España, decidió recurrir primero a la ayuda italiana, donde se encontraba
el fascista Benito Mussollini, así como también recibir el apoyo de Adolf Hittler,
quien ya estaba enfrentado con las potencias occidentales.
Tras producirse el vil ataque, la propaganda franquista aseguró que los
defensores de la República incendiaron Gernika para culparlos a ellos, mientras
que los defensores de la República, denunciaron la realidad del hecho, aunque
debido a su inferioridad en la lucha, su versión perdía credibilidad en aquellos
momentos de dudosa base para discernir quien estaba en posesión de la verdad,
a consecuencia de la caótica situación en que se encontraba el país, inmerso en
una cruel guerra, iniciada por los sublevados en armas contra el legítimo gobierno
democrático de la República.
Sin embargo, todas las dudas se borraron en el juicio de Nuremberg, cuando el
entonces mariscal de la aviación germana, Hermann Goering, declaró: "La guerra
civil española dio una oportunidad de poner a prueba a mi joven fuerza aérea, así
como para que mis hombres adquirieran experiencia".
Sin duda alguna, el bombardeo de Gernika supuso una clara prueba de fuego de la
Fuerza Aérea alemana del Tercer Reich dos años antes de que comenzara la
Segunda Guerra Mundial.
La localidad vasca de Gernika, tiene el trágico honor de haber sido la primera
población que fue objeto de la vil destrucción a consecuencia de ser duramente
bombardeada hasta su práctica destrucción completa. A lo largo de la historia
contemporánea, ha habido otros episodios tristemente lamentables a consecuencia
de infames bombardeos de poblaciones, cuyo objetivo en si, eran los propios
habitantes, los cuales, obviamente, al estar indefensos, no presentaban peligro
algunos para aquellos que les atacaban.
Al igual que la población de Gernika que, fue prácticamente arrasada, también a
posteriori, otras ciudades quedaron completamente devastadas, como Hiroshima,
y Nagasaki (Japón), Estalingrado, y Volgogrado (Rusia), Dresden, y Pforzheim
(Alemania), Oswiecim, y Varsovia (Polonia), y otras tantas más.
De igual manera que la población de Gernika, posee el trágico honor de haber sido
el primer núcleo urbano habitado, en ser completamente devastado por las bombas
lanzadas desde los aviones que atacaron, también es bien cierto que, algo más de
dos meses antes, para más exactitud, el 13 de febrero de 1937, la ciudad de
Barcelona, sufrió el primer ataque de la historia contra una población indefensa.
El 13 de febrero de 1937, Barcelona sufrió su primer bombardeo con víctimas
mortales en la Guerra Civil, que provocada por la sublevación en armas contra el
legitimo gobierno democrático de la República.
Este año, al igual que en Gernika, se conmemora el 70 aniversario de los primeros
bombardeos aéreos de la ciudad de Barcelona, que comenzaron el mes de febrero
de 1937, y duraron hasta enero de 1939. Tiempo durante el cual, se produjeron un
total de 170 ataques.
En los ataques aéreos y navales, se utilizaron las mil toneladas de bombas que
cayeron sobre la ciudad de Barcelona durante casi dos años, cobrándose 2.500
vidas, y miles de heridos. Y dejaron una evidente huella, que aún hoy es visible
en algunos edificios de la ciudad.
Durante el periodo en que se producieron los ataques contra la ciudad de
Barcelona, desde febrero de 1937, hasta enero de 1939, también fueron atacadas
otras localidades de Catalunya, arrojando un saldo aproximado, de otras 2,500
victimas mortales, así como numerosos heridos. Entre esas poblaciones catalanas,
también atacada como Barcelona, se encontraban Figueres, Granollers, Tarrega,
y otras más.
Bowers (embajador estadounidense en España de 1933 a 1939), escribió de uno de
los bombardeos que sufrió la ciudad catalana de Barcelona, los cuales se
produjeron entre febrero del 1937, hasta enero del 1939.
""El terrible bombardeo comenzó en la noche del 16 de marzo de 1938 y,
naturalmente se efectuó sin advertencia. Los bombarderos, pilotados por
aviadores alemanes e italianos (...) podían ensangrentar los pavimentos de una
ciudad de casi dos millones de habitantes con la sangre de sus víctimas después
de quince minutos de haber despegado de sus bases en Palma de Mallorca.
Volaban a una inmensa altura, invisibles, sin tiempo a dar alarma, hasta que
los explosivos sembradores de la muerte alcanzaban la ciudad (...)
Era evidente que una ciudad de cerca de dos millones de habitantes se estaba
utilizando como laboratorio de experimentación donde se ponían a prueba
mortíferas armas de destrucción. Se estaba probando un nuevo tipo de explosivo
(...) una bomba de tamaño insignificante, que no pesaba más de cincuenta a cien
kilos. Tenía poco poder de penetración, pero su fuerza de explosión y expansión
era tremenda; su efecto, pavoroso (...) Nada en semejante aterradora escala,
implicando a la raza blanca, se había conocido hasta entonces. Las bombas no
perseguían ningún objetivo militar. Eran arrojadas deliberadamente en el
centro de la ciudad, la parte más concurrida y habitada, donde la gente estaba
comiendo, paseando, descansando en sus camas. Cuando terminaron los raids,
novecientos hombres, mujeres y niños estaban destrozados y convertidos en
cadáveres, y en muchos casos habían volado a pedazos, en otros les habían
vaciado las entrañas. Hundieron cuarenta y ocho edificios y setenta y cinco
fueron parcialmente destruidos.
Después de cada bombardeo, el personal de los hospitales, asistido por
voluntarios, se echaba a la calle, llevando canastas en las cuales podían echar
pedazos de los cuerpos desmembrados, fragmentos de carne humana, partes de
brazos, piernas, cabezas. (...)
En las aceras, cadáveres no del todo desmembrados yacían en el suelo, uno
tras otro, cubriendo largos trechos: mujeres y niños de ocho y nueve años, con
los ojos todavía abiertos, fijos en una expresión de horror. Brigadas de hombres
trabajaban removiendo las ruinas de los edificios destruidos, buscando muertos
o heridos. Los aviones lanzaron algunas bombas incendiarias, y aquí o allá todo
eran llamas.
La monstruosidad de este crimen bestial dejó atónito momentáneamente al
mundo (...) Yo no abrigaba duda, aquellos días, de que el Eje se estaba
entrenando para lo que después fueron las destrucciones de Londres y Varsovia,
como ahora sabemos que así era. "

